martes, 1 de septiembre de 2009

Un Café y Una Sonrisa

Una breve historia que nos permite comprender que la felicidad no es una estación de llegada, sino un modo de viajar...
...Soy madre de tres hijos de 14, 12 y 3 años, y recientemente terminé mi carrera universitaria.
La última clase que tomé fue Sociología. La maestra estaba muy inspirada con las cualidades que yo deseaba ver, con las cuales cada ser humano había sido agraciado.
Su último proyecto fue titulado "SONRÍE". Pidió a la clase que saliera y le sonriera a tres personas y documentaran sus reacciones.
Yo soy una persona muy amistosa y siempre sonrío a todos y digo "hola", así es que pensé que esto sería "pan comido", literalmente.
Tan pronto nos fue asignado el proyecto, mi esposo, mi hijo pequeño y yo fuimos a McDonald"s una fría mañana de Marzo, era la manera de compartir un tiempo de juego con nuestro hijo.
Estábamos formados esperando ser atendidos, cuando de repente todos se hicieron para atrás, incluso mi esposo. Yo no me moví ni una pulgada y un abrumador sentimiento de pánico me envolvió cuando di vuelta para ver qué pasaba.
Cuando giré percibí un horrible olor a "cuerpo sucio" y junto a mí, vi que estaban parados dos hombres pobres; cuando miré al pequeño hombre que estaba cerca de mí, él sonreía, sus hermosos ojos azul cielo estaban llenos de la luz de Dios buscando aceptación.
Dijo "Buen día", mientras contaba las pocas monedas que traía. El segundo hombre manoteaba junto a su amigo -creo que era retrasado mental- y el hombre de ojos azules era su salvación.
Contuve las lágrimas. La joven despachadora le pregunto qué quería y él dijo: "Café; es todo, señorita" porque era para lo único que tenían, ya que si querían sentarse en el restaurante para calentarse un poco, tenían que consumir algo.
Entonces, realmente lo sentí, el impulso fue muy grande, casi alcanzo al pequeño hombre para abrazarlo, fue entonces que sentí todas las miradas en mí, juzgando mi acción.
Sonreí y le pedí a la joven despachadora que me diera dos desayunos más en bandeja separada y caminé hacia la mesa donde estaban los dos hombres sentados, puse la bandeja en su mesa y mi mano sobre la mano fría del pequeño hombre; él me miró con lágrimas en los ojos y dijo "¡Gracias!".
Me incliné dando palmaditas en su mano y le dije "No lo hice por ustedes, DIOS está aquí actuando a través de mí para darles esperanza".
Comencé a llorar mientras caminaba para reunirme con mi esposo e hijo. Cuando me senté, mi marido sonrió y dijo "Es por eso que DIOS te dio para mí, cariño, para darme esperanza".
Nos tomamos de las manos por un momento y en ese instante supimos la Gracia con la que fuimos bendecidos para ser capaces de dar.
Regresé a la universidad durante la última clase nocturna, con esta historia en mano. Entregué mi proyecto y la instructora lo leyó, entonces me miró y preguntó "¿Puedo compartir esto?"... yo asentí lentamente mientras ella pedía la atención de la clase. Comenzó a leer y me di cuenta que nosotros, como seres humanos y siendo parte de Dios, compartimos esta necesidad para sanar a la gente y ser sanados. A mi manera, se lo hice sentir a la gente en McDonald"s, a mi esposo, hijo, a la maestra y a cada alma en el salón de clases, esa última noche como estudiante.
Me gradué con una de las lecciones mas grandes que jamás hubiera aprendido: ACEPTACIÓN INCONDICIONAL.

Esperad en Él en todo tiempo

Amadas algun a vez han venido estos pensamientos a tu vida: "Parece que estoy hablando sola", "es como si le orara a la pared", "Dios me parece muy lejano". "Por más que oró Dios no me escucha" Esta dificultad para sentir a Dios es una de las quejas que hemos hecho en alguna etapa de nuestras vidas, y sabías que es un terreno propicio para las dudas e incluso las crisis de fe si no se entiende bien el problema. Todos hemos sentido a Dios lejos en algún momento de nuestras vidas. Los salmistas nos han dejado escrito el testimonio de momentos espirituales cuando Dios les parece un ser lejano e irreal. En los Salmos sorprende las veces en las que aparece la palabra «lejos» referido a Dios. «Por qué estás lejos, oh Jehová, y te escondes en el tiempo de la tribulación?» (Sal. 10:1). «¿Hasta cuándo, Señor, me olvidarás para siempre? ¿Hasta cuándo esconderás tu rostro de mí?», inquiere David en el Sal. 13:1. El salmista vivió los altibajos espirituales.En estos tiempos tan difíciles que vivimos también nos enfrentamos a situaciones apremiantes. En estas ocasiones cuando Dios parece muy distante la causa del problema no está, desde luego, en él. Su cercania a nosotros no depende de si lo sentimos o no. La sencilla ilustración del sol y la nube es muy útil para entender esta realidad. ¿Brilla el sol en un día nublado? La respuesta es sí. El sol está brillando¿Cuáles son estas nubes? A veces son causas pasajeras. Entre ellas destacan el cansancio y el stress. Ambas actúan sobre nuestra capacidad de sentir en general, no sólo espiritual. El agotamiento, físico o emocional, va a secar nuestros sentimientos. Mientras dure este estado, no podemos esperar otra cosa que dificultades para sentir a Dios. Por tanto, si empiezas a orar y Dios te parece lejano, la primera pregunta que debes hacerte no es: «¿Hay pecado en mí? ¿Me ha olvidado Dios?», sino «¿Estoy cansado?, ¿necesito dormir o comer?».El stress también afecta mucho la vida espiritual, sobre todo si se asocia con depresión. Ello es así porque altera nuestra percepción de la realidad. En una oportunidad, Moisés, estaba profundamente deprimido (Nm. 11:10-17).
Incluso llega a tener ideas de muerte: «yo te ruego que me des muerte» (Nm. 11:15) le suplica a Dios. La causa de esta depresión severa era su agotamiento emocional: «No puedo yo solo soportar a todo este pueblo, que me es pesado en demasía» (Nm. 11:14).
Observemos que Dios no responde a Moisés con reprensión, no hay ni una sola palabra de condena o rechazo. Por el contrario, le proporciona una salida: «Reúneme setenta varones... y llevarán contigo la carga del pueblo, y no la llevarás tú solo» (Nm. 11:16-17).
La depresión no es en sí misma un pecado, de ahí la actitud comprensiva del Señor. Moisés se sentía agotado y deprimido y ello le impedía ver la realidad tal como era; veía las cosas peor, más negras, entrando así en un fatal círculo vicioso lleno de oscuridad.Otro ejemplo, es el que nos muestra los discípulos en una situación emocionalmente parecida a la de Moisés: estaban luchando contra las olas, «remando con gran fatiga», en medio de una fuerte tormenta en el mar de Galilea (Mt. 14:22-33).
Era un momento de gran stress porque el oleaje les impedía avanzar y sus vidas corrían peligro. Jesús, al verles en esta situación límite, «vino a ellos andando sobre el mar» (Mt. 14:25), pero los discípulos le confunden con un fantasma! ¿Qué les había ocurrido para cometer este notable error de percepción? ¿Por qué se equivocan y gritan «un fantasma»? La abrumadora tensión del momento había distorsionado su visión. Cuán consoladora la actitud de Jesús ante su fragilidad: «¡Tened ánimo; Yo soy; no temáis!» El stress altera nuestra capacidad para percibir a Dios, y, como los apóstoles, a veces somos incapaces de reconocer al Señor en medio de las tormentas de la vida.Amado si tú estas pasando por una situación de depresión o e tress en que ves que tus problemas son demasiados, mira el cielo y aunque este nublado el SOL brilla con la misma intensidad. Así es nuestro Dios, él está contigo y no hay ningún problema, o enfermedad, o lo que es imposible para tu vida que no pueda escucharte y darte la solución. Recuerda que debes confiar siempre en él; sólo abrele tu corazón y espera en silencio su respuesta.
¡¡¡DIOS ES NUESTRO REFUGIO!!!

miércoles, 19 de agosto de 2009

LA PRACTICA DE ESTUDIAR LA BIBLIA


I. LA DISTRIBUCION DEL TIEMPO

Todo aquel que lee la Biblia debe dedicar un tiempo específico a estudiarla cada día. Esto debe hacerse aparte de la lectura que se hace en la madrugada. Por experiencia sabemos que no es sabio dedicar demasiado tiempo a dicho estudio. Cuando designamos mucho tiempo, por lo general no podemos mantenerlo, y en consecuencia no recibimos ningún provecho. Debemos establecernos una norma que sea posible mantener. Para estudiar la Biblia, los siervos del Señor no necesitan dedicar más de dos horas ni menos de una horacada día. En ocasiones, cuando tenemos más tiempo, podemos extender nuestro estudio hasta tres horas. Debemos tomar una decisión después de meditarlo bien, y una vez que lo hagamos, debemos cumplirla por lo menos por algunos años. No debemos cambiar nuestro horario a los dos o tres meses. Tenemos que aprender a restringirnos y a disciplinarnos. No debemos leer la Biblia sólo cuando nos plazca. Nuestro patrón no debe consistir en hacer una lectura espontánea, indisciplinada ni sólo cuando recibamos “la inspiración”. Muchas personas no son constantes en su lectura. Leen varias horas un día, y al siguiente no leen nada. Esto deja ver una carencia de perseverancia, lo cual es un mal hábito. Después de orar y pensarlo cuidadosamente, debemos decidir qué vamos a hacer, y una vez que tomemos la decisión, debemos cumplirla.

Después de decidir cuánto tiempo vamos a dedicar, por ejemplo, una hora al día, debemos planear lo que vamos a hacer en esa hora. La hora debe dividirse en varios períodos y en cada uno se debe usar un método diferente de estudio. Algunos métodos son similares a la siembra de árboles, en que los resultados se ven sólo a los ocho o diez años; otros son como la siembra de legumbres, que se cosechan cada año. Los métodos que en ocho o diez años no producen ningún resultado, lo desaniman a uno con facilidad. Por eso necesitamos un método como el de “la cosecha de legumbres”, que produzca resultados en dos o tres meses; necesitamos métodos que animen a los principiantes a seguir adelante. Es muy fácil cansarse después de estar haciendo la misma cosa una hora entera, y es fácil darse por vencido cuando no se ven resultados inmediatos. Por esta razón, es aconsejable dividir la hora en varios períodos.

A. El primer período:temas profundos

Supongamos que dedicamos veinte minutos al primer período. En ellos uno se debe dedicar a estudiar temas profundos de la Biblia. Se requieren años de estudio para obtener beneficios con este método. Lo mismo sucede con las profecías, los tipos y la muerte del Señor Jesús. El estudio de pasajes como el sermón del monte, las profecías del monte de los Olivos, las parábolas de Mateo 13, el discurso final del Señor Jesús en el evangelio de Juan, y las enseñanzas relacionadas con las cuatro dispensaciones no producen resultados inmediatos. Tenemos que dedicar meses y a veces años estudiándolos antes de poder ver algo. Si deseamos encontrar algo en el Antiguo Testamento que se relacione con estos temas, debemos estudiar Génesis y Daniel, y también Exodo, Levítico y Josué. Si queremos saber más sobre las profecías, a esa lista debemos agregarle Zacarías. El primer libro que debemos estudiar en el Nuevo Testamento es Mateo, y luego Romanos; después, Apocalipsis y Hebreos. Luego debemos continuar con el estudio del evangelio de Juan o con las epístolas a los Efesios o a los Gálatas. Una vez que hayamos estudiado estos libros, tendremos un fundamento del Nuevo Testamento. Estos estudios no traen beneficios inmediatos; tenemos que leerlos docenas de veces para poder extraerles algo. Esta clase de estudio debe ser hecho durante el primer período, cuando nuestra mente está más despejada, y podemos abordar temas más serios. Yo sólo comparto esto a modo de principio. Cada uno de nosotros debe decidir de qué manera usar su tiempo.

Debemos tener en cuenta que después de estudiar veinte minutos, es posible que estemos tentados a extender la lectura a treinta minutos. Debemos vencer esta tentación. Si hemos tomado la decisión de leer solamente por veinte minutos, debemos mantenernos firmes en ello. Si resistimos la tentación de extender nuestro tiempo, también resistiremos la tentación de reducir nuestro tiempo de veinte a diez minutos. Una vez que hayamos tomado una determinación delante del Señor, tenemos que disciplinarnos y cumplirla. Es preferible estar atorado en algo por diez años que pasarlo de largo a los diez días. Nunca debemos ser descuidados ni casuales. Tenemos que ser disciplinados.

METODOS PARA ESTUDIAR LA BIBLIA

Para estudiar la Biblia, no solamente debemos ser personas rectas, sino que también debemos usar los métodos correctos. Examinemos en tres categorías en qué consiste el método. Primero, veremos la llaves para estudiar la Biblia; en segundo lugar, examinaremos la práctica; y por último, diseñaremos el plan de ataque.


I. ESCUDRIÑAR

Juan 5:39 dice: “Escudriñad las Escrituras”. Hechos 17:11 dice: “Y éstos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra ... escudriñando cada día las Escrituras...” Lo primero que debemos hacer cuando estudiamos la Biblia es escudriñarla. Escudriñar significa indagar. Es decir, si queremos extraer algo de la Biblia, tenemos que examinar las Escrituras. Debemos hacer como cuando buscamos en nuestro armario una prenda de vestir que se nos ha perdido. Sacamos muchas cosas con el propósito de hallar una sola. Entre las muchas palabras que Dios ha hablado, hay una que necesitamos en ese preciso momento. Hay una palabra que nos va a ayudar espiritualmente en ese momento particular y en esa ocasión particular. Puede ser que hayamos recibido una revelación, y necesitemos hallar el pasaje que la expresa y la explica en las Escrituras. Para encontrar estas cosas, tenemos que escudriñar toda la Palabra de Dios. Debemos acercarnos a la Biblia con una mente escudriñadora. Escudriñar significa leer deliberadamente y dedicar tiempo a la lectura. Tenemos que estudiar cada pasaje hasta que lo entendamos. Mientras leemos debemos preguntarnos: “¿Cuándo fue escrito esto? ¿Quién lo escribió? ¿A quién está dirigido? ¿En qué circunstancias se escribió? ¿Qué sentimiento hay detrás de este pasaje? ¿Por qué y para qué se escribió?” Debemos hacernos estas preguntas una por una, buscar la respuesta cuidadosamente y no detenernos hasta encontrar lo que buscamos.

Muchas veces, para contestar una pregunta, tenemos que buscar tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo, elementos relacionados con el tema. Debemos examinar cuidadosamente toda la Biblia para que no perdamos nada importante. Algunas veces sabemos lo que buscamos en la Palabra de Dios, pero otras veces no; quizá en un estudio sólo busquemos una cosa, pero en otro tal vez busquemos muchas. Al escudriñar tenemos que ser extremadamente cuidadosos y meticulosos. No debemos permitir que una sola palabra o frase se nos escape. Tengamos presente que la Biblia es dada por el aliento de Dios (2 Ti. 3:16). Esto significa que cada palabra y frase es la palabra de Dios y está llena de vida. Tenemos que dedicar toda nuestra atención al leerla.

Se necesita paciencia para leer la Biblia. Si no entendemos algo, debemos regresar una segunda vez y leerlo hasta que entendamos lo que dice. Si Dios nos alumbra y abre nuestros ojos la primera vez, debemos darle las gracias por eso, pero si no nos ilumina ni abre nuestros ojos la primera vez, debemos regresar al pasaje en cuestión y estudiar cuidadosamente por segunda, tercera o centésima vez. Si encontramos algo en la Biblia que no entendemos, no debemos preocuparnos ni es necesario que nos forcemos mentalmente para comprenderlo. Tampoco necesitamos exigir que se nos dé luz. Lo que proviene de la cabeza no produce un “amén” en el espíritu. Las doctrinas que la mente formula son rechazadas por el espíritu. No debemos estudiar la Palabra de Dios valiéndonos de nuestro intelecto. Debemos ser pacientes y escudriñar con mucho detenimiento. Cuando llega el momento de Dios, El nos muestra algo.

Muchas personas cometen el gran error de no escudriñar las Escrituras por sí mismas. No debemos buscar siempre la ayuda de los demás, pues así descuidamos la lectura de la Biblia por nuestra cuenta. Por una parte, no menospreciamos las profecías, pues necesitamos la edificación de los profetas tanto como la de los demás ministerios, pero por otra, tenemos que estudiar la Biblia por nuestra cuenta. No podemos limitarnos a recibir la ayuda de los demás sin leer nosotros mismos.

II. MEMORIZAR

Pablo les dijo a los colosenses: “La palabra de Cristo more ricamente en vosotros en toda sabiduría” (Col. 3:16). Para que la palabra de Cristo more en nosotros ricamente, debemos por lo menos memorizar las Escrituras. Por supuesto, la memorización sola no hace que la Palabra de Dios more en nosotros, pero podemos decir que si uno no memoriza la Biblia, no será posible que ésta more en uno ricamente. Si simplemente memoriza las Escrituras, pero no abre el corazón a Dios y no es sumiso ni manso, dicha memorización no hará que la Palabra de Dios more en su corazón. Por otro lado, si una persona piensa que no necesita memorizar la Palabra de Dios y que basta con ser mansa, sumisa y abierta a Dios, tampoco hará que la Palabra de Dios more en su corazón.

Al dirigirse a los efesios, Pablo les dijo: “Recuerden las palabras del Señor Jesús que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir” (Hch. 20:35). Para recordar las palabras del Señor, tenemos que memorizarlas. Si no la memorizamos, no nos será posible recordarla. El Señor Jesús memorizó las Escrituras cuando estuvo en la tierra. El pudo citar las palabras de Deutoronomio cuando fue tentado por Satanás (Mt. 4:1-10). Cuando entró en la sinagoga de Nazaret, pudo abrir el libro de Isaías y proclamar los mandamientos y la comisión que El había recibido de Dios (Lc. 4:16-21) Esto nos muestra que nuestro Señor conocía las Escrituras. Por esta razón tenemos que ser mucho más diligentes en el estudio y la memorización de la Palabra. Si no la memorizamos olvidaremos lo que leemos, y cosecharemos pocos resultados. Especialmente los jóvenes deberían tratar de memorizarla y recitarla después de leerla con una mente escudriñadora. Debemos dedicar tiempo durante los primeros años de nuestra vida cristiana a la memorización de las Escrituras. Hay muchos pasajes de la Palabra que debemos memorizar, como por ejemplo: el salmo 23, el salmo 91, Mateo 5—7, Juan 15, Lucas 15, 1 Corintios 13, Romanos 2—3 y Apocalipsis 2—3. Quienes tienen una buena memoria pueden memorizar más de diez versículos al día, y quienes no, pueden memorizar por lo menos un versículo por día. Todo lo que tenemos que hacer es dedicar cinco o diez minutos al día para estudiar un versículo, escudriñarlo y memorizarlo. En unos seis meses habremos terminado un libro como Gálatas o Efesios. Filipenses se puede concluir en cuatro meses, y Hebreos en diez meses. Los evangelios requerirán más tiempo. El evangelio de Juan se puede memorizar en dieciocho meses. Si los hermanos y hermanas jóvenes estudian la Biblia diligentemente desde el comienzo de su vida cristiana y memorizan por lo menos un versículo por día, podrían recitar los versículos más importantes del Nuevo Testamento en cuatro años. Nos dirigimos a aquellos que tienen mala memoria. Quienes tienen mejor memoria pueden hacer más. Pero aun los que tienen mala memoria pueden memorizar un versículo al día durante los primeros cuatro años de su vida cristiana. Si hacen esto, establecerán un cimiento sólido para sí mismos en su entendimiento del Nuevo Testamento.

Si nuestro corazón está abierto a Dios y somos mansos y si nuestra mente está puesta constantemente en la Palabra del Señor, nos será muy fácil memorizar las Escrituras. Si aprovechamos cada oportunidad para memorizar las Escrituras, la palabra de Cristo morará ricamente en nosotros. Si no permitimos que las Escrituras moren en nuestro corazón, será muy difícil que el Espíritu Santo nos hable. Siempre que Dios nos concede una revelación, lo hace usando la Biblia. Si no memorizamos las Escrituras, será muy difícil que la revelación de Dios llegue a nosotros. Por esta razón debemos mantener la Palabra de Dios en nuestra mente siempre. Memorizar las Escrituras no tiene como único fin grabarlas en la memoria, ya que también deseamos que establezcan el cimiento que nos permita recibir revelación. Si memorizamos con frecuencia las Escrituras, podremos fácilmente recibir revelación e iluminación, y el Espíritu Santo podrá hablarle a nuestro espíritu. Por esta razón tenemos que dedicar tiempo para memorizar la Palabra, no sólo bosquejos, sino el texto mismo. Tenemos que memorizar con exactitud y esmero.

Además de los pasajes cruciales que mencionamos, debemos reunir otros pasajes importantes y memorizarlos en conjunto. Por ejemplo: el recorrido que hicieron los israelitas contiene información muy importante; el viaje que Eliseo hizo cuando siguió a Elías, el viaje que se relaciona con la predicación de Pedro, y los viajes que hizo Pablo para predicar el evangelio, también son importantes. Es bueno memorizar todos estos hechos. Si podemos recordar la cantidad de lugares de Judea y de Galilea donde el Señor Jesús estuvo, tendremos una idea más clara de la obra del Señor en conjunto, según se narra en los Evangelios. La obra del Señor se divide en dos secciones, la primera la llevó a cabo en Judea, y la segunda, en Galilea. También es necesario dedicar tiempo para memorizar las siete fiestas y las seis ofrendas de Levítico. Estas son verdades básicas. Una vez que las memoricemos, veremos las riquezas que contiene la Palabra de Dios. Sería bueno memorizar las dos oraciones de Pablo en Efesios y las diez alusiones al Espíritu Santo en dicho libro. Podemos encontrar versículos similares a éstos en toda la Biblia, y sería muy provechoso memorizarlos todos. Si hallamos un pasaje crucial, debemos memorizar todo el capítulo. Si hay algunos versículos aislados, los debemos memorizar. También tenemos que memorizar la secuencia de los sesenta y seis libros de la Biblia.

III. COMPARAR

Escudriñar y memorizar no es suficiente. Tenemos que unir pasajes de la Palabra y compararlos.
En 1 Corintios 2 Pablo habla de las cosas espirituales y el hombre espiritual. Si comparamos el hombre espiritual con las cosas espirituales, notaremos algo.
Salmos 36:9 dice: “En tu luz veremos la luz”. No es suficiente tener una sola clase de luz. Necesitamos dos clases de luz. De hecho, una luz nos guía a la otra. La luz complementa la luz de la Biblia.

En 2 Pedro 1:20 dice: “Ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada”. Fácilmente podríamos entender en este versículo que el hombre no debe interpretar las profecías. Pero según la gramática de lo dicho por Pedro, la profecía tiene su propia interpretación. El contraste está entre la interpretación de la Escritura y la interpretación del hombre. Si este versículo indicase que ninguna profecía debe ser interpretada por el hombre, Pedro habría sido muy elemental, porque los cristianos en general saben que la profecía de Dios no se puede interpretar con las ideas del hombre. Habría sido innecesario afirmar tal cosa. Pedro no se refería a eso. La expresión interpretación privada se refiere a una interpretación del texto de forma aislada. Cuando Pedro dijo que ninguna profecía podía ser interpretada de manera privada, quería decir que toda profecía tiene un significado que armoniza con el contexto. Sin embargo, toda la palabra de Dios no se encuentra en un solo texto. En uno de los profetas se nos dice que la Palabra de Dios es dada “un poquito allí, otro poquito allá” (Is. 28:13). Por consiguiente, ningún estudiante de la Biblia debe interpretar un pasaje aislado, pues eso es una interpretación privada. Cuando leemos Daniel 9, no debemos interpretarlo exclusivamente según Daniel 9. Al leer Apocalipsis 13, no deberíamos interpretarlo según Apocalipsis 13. Si interpretamos estos dos capítulos separados de sus contextos, les daremos una interpretación privada, y estaremos violando el principio de la interpretación profética.

Dios nos muestra el principio de que al leer, debemos comparar un pasaje de las Escrituras con otros pasajes. No podemos basar nuestra interpretación solamente en el texto que leamos. Cuando abordamos una enseñanza bíblica, es muy importante que busquemos las explicaciones de esa enseñanza en otros pasajes de la Biblia. Muchas herejías que han surgido en la cristiandad son el resultado de aferrarse a uno o dos versículos de la Biblia sin compararlos con otros pasajes afines. Satanás también citó las Escrituras, pero las citó con el fin de tentar al hombre. Debemos recordar que cuanto más comparamos, menos expuestos estaremos a interpretaciones privadas. Es más seguro si comparamos un versículo con otros diez. Si sólo encontramos cinco versículos, está bien, pero sería mejor encontrar diez versículos. Cuanto más comparaciones hagamos, mejor. Si sólo hay un versículo que dice algo, debemos ser muy cuidadosos, pues no podemos edificar algo grande sobre un caso aislado. De hacerlo, encontraremos problemas. No es muy confiable basar toda una enseñanza en un solo versículo. Cuando leemos la Biblia tenemos que hacer comparaciones. No podemos interpretar nada apoyados en el texto de un solo pasaje. Debemos tener la confirmación de otros pasajes.

Por ejemplo, Apocalipsis 19 dice que cuando el Señor descienda desde los cielos para pelear la batalla, eliminará a todos Sus enemigos con la espada de Su boca. Si interpretamos este versículo solo, concluiremos que de la boca del Señor sale una espada, y podríamos afirmar que dicha espada es rápida, aguda y resplandeciente. Si comprendemos que ninguna escritura tiene su interpretación privada, inmediatamente buscaremos qué significa la espada aguda, y en Efesios 6:17 descubriremos que la espada aguda es la Palabra de Dios.

¿Quiénes son las diez vírgenes mencionadas en Mateo 25? Cuando leemos 2 Corintios 11:2 vemos que son la iglesia. (En 2 Corintios, virgen está en singular y se refiriere a la única iglesia. En Mateo encontramos diez vírgenes, lo cual alude a la responsabilidad de los individuos delante del Señor. El número diez se obtiene al multiplicar dos por cinco, y el número cinco simboliza la responsabilidad del hombre ante Dios). Una lectura comparativa puede darnos mucha luz.
También es muy útil comparar el Antiguo Testamento con el Nuevo. Si comparamos el alcance de las palabras de Dios en el Antiguo Testamento con el alcance de Sus palabras en el Nuevo, veremos que la Palabra de Dios y Su revelación es progresiva. Algunas enseñanzas se encuentran tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo. Por ejemplo, sin el libro de Daniel, no se podría entender el Apocalipsis; pero al compararlos, vemos que Apocalipsis es más avanzado que Daniel. También podemos comparar Apocalipsis 2 y 3 con Mateo 13; Apocalipsis 4 y 5 con Filipenses 2; y Apocalipsis 6 con Mateo 24. También podemos comparar los últimos capítulos de Apocalipsis con Daniel. Cuando comparamos estos pasajes e interpretamos uno basándonos en el otro, veremos muchas cosas que no habíamos visto.

Podemos comparar los cuatro evangelios. Algunas narraciones constan en los cuatro evangelios, mientras que otras no se mencionan en ninguno de ellos. Cada caso tiene mucho significado. Por ejemplo, Mateo sólo habla de la resurrección del Señor Jesús y no menciona la ascensión. Marcos sí habla de la ascensión del Señor. Lucas habla de la ascensión del Señor y del advenimiento del Espíritu Santo. Juan no dice nada acerca de la ascensión del Señor, pero sí habla de Su venida. Los cuatro evangelios finalizan de diferente manera. Tenemos que preguntarnos por qué hay estas diferencias. Si buscamos la respuesta, descubriremos algo. Mateo nos dice que el Señor es eternamente el Rey de la tierra; por eso no dice nada de la ascensión. Marcos habla del Señor como el siervo que Dios envió y que regresa a Dios; por consiguiente habla de la ascensión. Lucas habla del hombre glorificado y por eso incluye la ascensión y la venida del Espíritu Santo. Juan dice que el Señor es el Unigénito que todavía está en los cielos en el seno del Padre; por consiguiente, no habla de la ascensión. Cada libro tiene sus propias características, y sólo las podemos encontrar al hacer la comparación.

IV. MEDITAR

Tanto Josué 1:8 como Salmos 1:2 dicen que debemos meditar y permanecer continuamente en la Palabra del Señor. En nuestra vida cotidiana (como por ejemplo, cuando no estamos leyendo la Biblia), debemos meditar en la Palabra del Señor. Debemos aprender a moldear nuestros pensamientos de acuerdo a los pensamientos de la Biblia. Debemos meditar cuando estemos leyendo la Palabra y cuando no lo estemos haciendo. Romanos 8:6 habla de “la mente puesta en el espíritu”. Esto indica que debemos pensar en el espíritu, poner nuestra mente en el espíritu y mantenerla ahí. Este versículo significa que no sólo debemos poner nuestra mente en el espíritu, sino que también debemos tener la mente del espíritu. No basta con concentrarnos en el espíritu, sino que debemos tener una concentración que sea del espíritu. Es decir, cada vez que nuestra mente se vuelva, debe volverse a la Palabra de Dios. No importa cuáles sean las circunstancias, nuestra mente debe mantenerse fija en la Palabra de Dios. No me refiero a un esfuerzo artificial por recordar, sino a una meditación espontánea. Por lo general, nuestra mente debe estar puesta en la Palabra continuamente, no solamente cuando estamos pensando en ella. Debemos acudir a la Palabra de Dios de una manera espontánea.

Nuestra meditación tiene dos aspectos. Por una parte, meditamos cuando leemos la Biblia; por otra, meditamos continuamente. Cuando estamos leyendo la Biblia, nuestra mente debe meditar en la Palabra de Dios, y cuando no lo hacemos, también debemos estar activamente usando una mente adiestrada. No tenemos que forzarnos a pensar en las Escrituras. El Espíritu Santo dirigirá nuestros pensamientos en esta dirección, lo cual se convertirá en parte de nuestro hábito. Cuando desarrollemos tal hábito, llegaremos a ser ricos en el Señor.

El peso del rencor

El tema del dia era el resentimiento, y el maestro nos había pedido que lleváramos papas y una bolsa de plástico. ya en clase elegimos una papa por cada persona a la que guardábamos resentimiento. escribimos su nombre en ella y la pusimos dentro de la bolsa. algunas bolsas eran realmente pesadas. el ejercicio consistía en que durante una semana lleváramos con nosotros a todos lados esa bolsa de papas.

Naturalmente la condición de las papas se iba deteriorando con el tiempo. el fastidio de acarrear esa bolsa en todo momento me mostró claramente el peso espiritual que cargaba a diario y como mientras ponía mi atención en ella para no olvidarla en ningún lado, desatendía cosas que eran mas importantes para mi.

Todos tenemos papas pudriéndose en nuestra “mochila” sentimental. este ejercicio fue una gran metáfora del precio que pagaba a diario por mantener el resentimiento por algo que ya había pasado y no podía cambiarse. me di cuenta que cuando me llenaba de resentimiento, aumentaba mi stress, no dormía bien y mi atención se dispersaba.

Perdonar y dejarlas ir me lleno de paz y calma, alimentando mi espíritu. la falta de perdón es como un veneno que tomamos a diario a gotas pero que finalmente nos termina envenenando.
Muchas veces pensamos que el perdón es un regalo para el otro sin darnos cuenta que los únicos beneficiados somos nosotros mismos.

El perdón es una expresión de amor.

El perdón nos libera de ataduras que nos amargan el alma y enferman el cuerpo.
No significa que estés de acuerdo con lo que paso, ni que lo apruebes. perdonar no significa dejar de darle importancia a lo que sucedió, ni darle la razón a alguien que te lastimo. simplemente significa dejar de lado aquellos pensamientos negativos que nos causan dolor o enojo.
La falta de perdón te ata a las personas con el resentimiento. te tiene encadenado. la falta de perdón es el veneno mas destructivo para el espíritu ya que neutraliza los recursos emocionales que tienes.

El perdón es una declaración que puedes y debes renovar a diario. muchas veces la persona mas importante a la que tienes que perdonar e es a ti mismo por todas las cosas que no fueron de la manera que pensabas.

“La declaración del perdón es la clave para liberarte”.

¿Con que personas estas resentido? ¿a quienes no puedes perdonar? ¿eres tu infalible y por eso no puedes perdonar los errores ajenos?

Perdona para que puedas ser perdonado, recuerda que con la vara que mides, serás medido....
“Aligera tu carga y estarás mas libre para moverte hacia tus objetivos”

En peligro de perderse


Entonces las iglesias tenían paz por toda Judea, Galilea, y Samaria; y eran edificadas, andando en el temor del Señor, y se acrecentaban fortalecidas por el Espíritu Santo. Hechos 9:31
En este versículo se hace una descripción extraordinaria de la iglesia del Señor. Dios fue glorificado, exaltado y honrado por su pueblo. Su testimonio trastornaba las ciudades. Su presencia se sentía y causaba conmoción en todos los lugares. Generaban gran preocupación entre los líderes religiosos. Hacían perder el sueño a los sacerdotes, al jefe de la guardia del templo y a los saduceos y los fariseos. Sus rostros eran conocidos en los tribunales, adonde eran llevados frecuentemente para testificar de su fe en el Cristo resucitado.

Lucas dice que todas las iglesias tenían paz, que eran edificados en la palabra y que permanecían unánimes, andando en el temor del Señor, creciendo fortalecidas por el poder del Espíritu Santo. ¿Qué tenían aquellos creyentes del siglo primero que parece haberse perdido en la iglesia del siglo XXI?

Es obvio que en muchas cosas los aventajamos. Académicamente, somos mejores. Tenemos a nuestra disposición más tecnología que aquella con la que ellos contaron: televisión, radio, viajes aéreos, correos electrónicos, computadoras, Internet y nuestra página web personal. Sin embargo, hemos perdido muchas virtudes que ellos poseían. Una de las más importantes es el concepto del temor de Jehová. La iglesia apostólica caminaba en el temor de Dios. En aquellos días no tenía suficiente influencia para sacar de la cárcel a Pedro, pero tenía suficiente poder para orar que Dios lo sacara de allí. Aunque es importante, tener influencia social no debe ser motivo de satisfacción que induzca a olvidar el temor del Señor. Es mejor poseer poder espiritual que influencia social.

Los primeros cristianos andaban en el temor de Dios. La cultura no los invadía; ellos penetraban la cultura. Se apoderaron de su cultura y la transformaron.

Hoy la influencia humana amenaza a la iglesia. Muchas veces el control está centrado en el hombre y no en Dios. El temor de Jehová, mencionado en más de trescientos pasajes bíblicos, parece olvidado. Hoy hablamos mucho del amor de Dios, como debe ser, pero con frecuencia olvidamos su juicio, ¿Cómo está el temor de Jehová en tu vida? Decide hoy caminar en el temor de Jehová. Todo lo que tengas que hacer hoy, hazlo en el temor del Señor.
Como dijo el profeta: «A Jehová de los ejércitos, a él santificad; sea él vuestro temor, y él sea vuestro miedo» (Isa. 8:13).

TENTACIONES? Resistelas con firmeza

Dios te ha estado recordando por diversos medios, que has de luchar intensa y constantemente contra todo lo que se oponga a su voluntad...

Formas parte de una pequeña minoria en el mundo...
Formas parte de un pequeño remanente...
Entiende que todo el tiempo te encontraras con opositores que te superan en fuerza, tamaño y numero...

Tienes un adversario real que es Satanas...

El conoce tu vulnerabilidad...
Es un experto en ponerte todo tipo de tentaciones que te lleven a justificar alguna actitud que no este dentro del plan de Dios...
Tentaciones que te lleven a depender de lo que no es Dios...

No te olvides de tu condicion debil y vulnerable...

Manten siempre tu atencion a las instrucciones especificas que Dios te de en su Palabra...
Siempre te las dara de manera oportuna, asi como hoy...

Hoy Dios, por medio de la carta del apostol Pedro te dice lo siguiente:

Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como leon rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar; al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo.
1 Pedro 5:8-9

Resiste con firmeza toda tentacion que se te presente...

Recuerda las consecuencias dolorosas y frustrantes que traerian a tu vida...
No te dejes llevar...
Ahora es tiempo que digas NO, aunque te duela.

¿TENTACIONES?...
Resistelas con firmeza.

Dios si te ha estado hablando

Dios te ha estado hablando en medio la situacion especifica que vives hoy...

Como veras, es una situacion que el conoce perfectamente, y por eso siempre te confirma sus palabras de manera muy clara que te sorprende...
Tu lo sabes muy bien pues siempre ha coincidido en decirte justamente lo que necesitas...
No hay lugar para dudas...

Por ejemplo, mira lo que Dios te dice hoy:

No temas, porque yo te redimi;
Te puse nombre, mio eres tu.
Cuando pases por las aguas, yo estare contigo;
y si por los ríos, no te anegaran.
Cuando pases por el fuego no te quemaras, ni la llama ardera en ti.
Porque yo Jehova Dios tuyo, el santo de Israel soy tu Salvador...
Porque a mis ojos fuiste de gran estima, fuiste honorable, y yo te ame...
No temas porque yo estoy contigo...
Isaias 43:1-5

Entiende que Dios se compromete contigo en cumplirte con lo que acabas de leer...
Si el ya comenzo a hacer la obra en tu vida, la finalizara con exito.. .

Recuerda como Dios te levanto de donde estabas...

Como te trato con misericordia, porque no lo hizo conforme a tus errores y acciones reprobas...
Te acuerdas?
Haz memoria...
Eso te lleva a exclamar:

Por la misericordia de Jehova no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad.
Lamentaciones 3: 22-23

Ademas, has recibido privilegios que muchos desean tener, y tu los tienes…

No te explicas la razon...

Dios ya te dijo en ocasiones pasadas, que a pesar de tus limitaciones personales, vas emprender cosas grandes y que prevaleceras en medio de tanta situacion contraria que se te presente en el futuro...
Pero, ya no te sigas culpando por lo que hiciste en el pasado y por aquellas dejaste de hacer...

Mira como Dios en su misericordia te esta confirmando sus palabras para que las creas y te las apropies…

Si.
No hay duda,
Dios te ha estado hablando...
Sigue oyendo su voz con atencion...
Tiene mucho mas que decirte.

Fe de Gigantes

Entonces dijo David al filisteo: «Tú vienes a mí con espada y lanza y jabalina; mas yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has provocado».1 Samuel 17:45

Los niños se apasionan con el relato del enfrentamiento entre el joven David y el gigante Goliat. También los adultos nos maravillamos con el extraordinario relato, y somos proclives a extraer de la historia lecciones edificantes para nuestra vida espiritual. David se enfrentó a un temible enemigo prácticamente desarmado, sin espada ni armadura y sin experiencia de combate. Decidió pelear de manera ordinaria para ganar una victoria extraordinaria. Se cree que Goliat medía entre tres y cuatro metros de altura y que pesaba varios cientos de kilos. Tenía armas pesadas y su aterrador aspecto llenaba de terror los corazones de todo el ejército de Saúl. Según la lógica humana, David no estaba a la altura de semejante reto. El propio David comprendió de inmediato que, más allá de ia evidencia física, aquella batalla era de naturaleza espiritual. Era una batalla entre Dios y Satanás, el enemigo de nuestras almas. Era una de las batallas del conflicto de los siglos.

En nuestra vida se presentan constantemente problemas y desafíos que, cual poderosos gigantes, parecen invencibles. Quizá el Goliat en tu vida venga en forma de un endeudamiento, la muerte de un ser querido, la salida del hogar de un hijo adolescente, la noticia de alguna enfermedad grave, una relación rota o la traición de un amigo. Saber cómo responder a estos problemas gigantescos es de importancia crítica para nuestro crecimiento espiritual. Dios no quiere que nos hundamos en la duda y la preocupación.

El Señor tiene un plan para desarrollar nuestra fe. Por eso a menudo nos permite afrontar la adversidad y desafíos de todo tipo. Dios "estira" nuestra fe y profundiza nuestra dependencia de él. Satanás, en cambio, procura hacernos sentir derrotados y desalentados. Trabaja en nuestras emociones tratando de hacernos creer que no somos dignos del amor y el afecto de Dios. Sin embargo, Satanás no puede derrotar el amor de Dios. El Señor no nos ama por lo que hacemos, sino por lo que su Hijo hizo por nosotros en la cruz del Calvario. No hay nada que podamos hacer para ser dignos del amor incondicional de Dios. Simplemente está ahí para que lo tomemos.
¿Enfrentas un inmenso problema hoy? Cualquiera que sea, haz lo que hizo David: Echa mano de la gran verdad de que Dios te ama con amor constante, te salgan las cosas bien o menos bien. Él no permitirá que experimentes la derrota. Pueda ser que pases momentos de fracaso y que la vida no siempre sea como la planeaste, pero al final Dios será glorificado y tú serás bendecido.

martes, 18 de agosto de 2009

Dios desea Subirte de Nivel

Hasta estos instantes de tu vida, Dios te ha brindado siempre su ayuda oportuna…

Recuerdalo...

Dios, hasta hoy, no te ha fallado en ningun momento, a pesar que en reiteradas ocasiones has desobedecido deliberadamente...

Lo mereces?

No, bien sabes que no.

Tu sabes que lejos estas de merecerlo, y sin embargo asi ha sido.

Lejos de juzgarte, se ha compadecido de tu debil condicion, y sin reproche alguno te ha ayudado...

Cuan fiel ha sido contigo, justo hasta esta fecha que lees estas lineas...

No cabe la menor duda que ha sido Dios, quien te ha sostenido, valiendose de diversas circunstancias vividas hasta hoy...

Caso contrario, quien sabe donde o como estuvieras...

Sin embargo, a pesar de todo, Dios desea subirte de nivel en tu vida espiritual...

Dios quiere que saborees la vida plena que el te ofrece por medio de Jesucristo...

Quiere que realmente le encuentres sentido a tu vida cristiana, porque sera hasta entonces, que te dara eso que tanto anhelas…

Las circunstancias que has vivido recientemente, te han mostrado con claridad, la urgencia de renunciar a esos estorbos internos o externos que te impiden recibir las bendiciones que Dios quiere darte y que tu tanto deseas, caso contrario seria un rotundo fracaso...

Es necesario que estos estorbos ya no los tengas...

Caso contrario, nada recibiras aunque luches por conseguirlo...

Pasara el tiempo y nada recibiras...

Dios quiere que te definas, pero no puedes continuar con ambiguedades. Mientras eso no suceda, el no puede darte lo que anhelas...

Necesitas madurez espiritual para ello, pues ha de ir de la mano con la mision que has venido a cumplir a la tierra...

No puedes recibir la bendicion anhelada, si esta en total contraposicion con la mision que Dios te ha asignado en el mundo...

Eso no tendria ningun sentido...

Todo ha de estar subordinado a los propositos de Dios, sino, no viene al caso recibir lo que esperas...

Es por eso que aun no lo has recibido...

Para recibir lo que anhelas, obviamente es necesario que inviertas mucho tiempo en oracion, pero que tambien des pasos de fe ante las ordenes de obediencia incondicional que Dios te de...

Creele a Dios y obedecele...

Ante las ordenes de Dios...

No tengas miedo aunque todo se te venga encima...

No te desanimes aunque te sientas cuesta arriba...

Tienes contigo un ejercito de angeles que ha recibido sus ordenes expresas para intervenir a tu favor...

Declara que sera como Dios te lo dijo y no como la gente te lo ha dicho...

El se encargara de hacer por ti, lo que tu no puedes hacer...

Declaralo ahora...

Avanza contra corriente aunque no veas nada hoy...

Aunque todo lo veas oscuro y sin posibilidades de nada, tu sigue...

Sigue...!!!

Sigue...!!!

Fijate bien:

Llegara un momento en que la crisis se intensificara de tal manera que querras retroceder, pero sera cuando la bendicion anhelada estara mas cerca de ti y se hara realidad...

Si Dios, hasta este momento te ha brindado su ayuda, ten por cierto que lo seguira haciendo...

El te va a reivindicar en contra de todo pronostico, y lo hara para seas un instrumento valioso de bendicion en la epoca actual para la que has venido...

Solo asi, la bendicion que esperas, tendra sentido.

Complejo de Inferioridad

Sr. Palau:

Tengo un serio complejo de inferioridad. Me avergüenza conversar con la gente y me desprecio a mí misma. Todos parecen ser mejores y superiores. ¿Son señal de humildad los complejos de inferioridad? ¿Cómo hago para librarme de este horrible complejo? Estoy preocupada y confundida.
Respuesta:

No, señorita, los complejos de inferioridad no son señal de humildad. Al contrario, generalmente son resultado de la excesiva preocupación por el yo. Los complejos de inferioridad son, en términos generales, el resultado de creer y aceptar los comentarios negativos que otros hacen de nosotros. A veces también resultan como consecuencia de frustraciones que hemos tenido desde la niñez, frustraciones que hemos sido incapaces de corregir. Todas estas cargas negativas nos hacen introvertidos y acomplejados. Por lo tanto, los complejos de inferioridad son señal más bien de egocentrismo, que a su vez es la raíz del orgullo no controlado.
No me sorprende que usted esté preocupada y confundida. Cualquiera que vive con los ojos puestos en el yo, en sí mismo, indefectiblemente estará confundido y perplejo. El corazón humano está cargado de contradicciones inexplicables, por eso los sicólogos aconsejan transferir nuestras fijaciones del yo a otra persona u objeto. Sin embargo, esto es imposible sin una operación transformadora en el alma, una operación que se llama el "renacer", la regeneración espiritual.

Los complejos de inferioridad no se quitan por un mero esfuerzo de la voluntad; se quitan cambiando la manera de pensar. Al pensar positivamente uno puede liberarse de ciertos aspectos de un complejo, pero es necesario someterse a una operación íntima, personal, espiritual del alma. ¿Sabe quién puede hacer esa operación? Únicamente Jesucristo.
La Biblia dice en Hebreos capítulo 12: "Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe".
Cuando nuestros ojos están puestos sobre Jesús, y no sobre nosotros mismos, se cumple la promesa bíblica de Hebreos capítulo 13: "Haciendo Dios en vosotros lo que es agradable delante de El".

Los que creemos en Cristo no cerramos los ojos ante la realidad. Reconocemos nuestras incapacidades, como así también nuestras virtudes. Somos honestos, y vemos las cosas tal cual son. No pretendemos ser, conocer o saber lo que no somos ni conocemos. Esta es precisamente una de las virtudes del mensaje de Cristo; la honestidad. Conocemos la realidad, confesamos nuestra pobreza espiritual y personal, pero luego decimos osadamente y ésta es la recomendación que le hago a usted : "Gracias Dios mío porque me haces lo que no soy; me das lo que no tengo, me enseñas lo que no sé. Soy tu hija, y me amas tal como soy, sin condiciones. Mi mente y cuerpo son el Templo de Dios y deseo que Cristo viva en mí".
Frente a una actitud como ésta, los complejos huyen rápidamente. Por esa razón las personas que han recibido a Cristo en su corazón por la fe, son las más felices del mundo.
Luis Palau

Jamas desistas de ser feliz

Última Cita

Lleno de angustia y tristeza, pero sereno, el joven subió a su auto.
Tenía una cita urgente. A las seis de la tarde, en la glorieta de la Fuente de Agua en la Avenida Palma de la Ciudad de México, tenía un último encuentro con su novia. Lanzó su auto a toda velocidad. Corrió sin mirar el velocímetro, ni altos ni luces rojas. Al acercarse a la glorieta, divisó a la joven. El sólo verla acrecentó su dolor. Acelerando el vehículo a gran velocidad, se estrelló contra el monumento. El accidente fue horrible. El joven quedó muerto ahí mismo ante la mirada horrorizada de la mujer que lo había abandonado.Las crónicas periodísticas traen de todo. Esta vez fue una historia romántica pero triste. Un joven, cuyo nombre no recogió la crónica, le pidió a su novia, que lo había dejado, una última cita. Una cita de despedida.
Una cita que habría de ser la definitiva. Y, en efecto, fue la definitiva, porque incapaz de soportar el desengaño, el joven, en la forma más drástica, puso fin a sus días.
Muchas veces ocurren tragedias como esta en la problemática y azarosa vida humana. Cuando más creemos haber encontrado la completa felicidad, descubrimos que todo fue una ilusión, y la decepción nos mata. Cuando pensamos que ya tenemos la fortuna en las manos, algo nos hace perderlo todo y nos reduce a la pobreza.
Cuando creemos alcanzar el triunfo artístico, o deportivo o político, nos vemos de pronto paladeando el amargo sabor de la derrota.¿Qué hacer en esos momentos? ¿Cómo sobrellevar esas decepciones?Muchos se entregan a la desesperación.
Echan mano del veneno, o de la horca o de la pistola, y acaban con su vida. Otros se sumergen en un pozo de alcohol o de droga. Otros se vuelven eternos resentidos y amargados. Y aún otros entran en un profundo e interminable período de depresión.¿Serán éstas las únicas opciones ante el fracaso? No, hay otra. Es la opción espiritual.
Aun en medio del más espantoso fracaso o de la más triste decepción, siempre queda Dios.Jesucristo, el Señor viviente, es el Salvador de los fracasados. Él está cerca de cada persona necesitada que invoca su presencia. Y Él está cerca de cada uno en este mismo momento.Clamemos a Cristo. Él nos responderá y nos levantará de la desesperación. Él nos dará la misma victoria que les ha dado a muchos otros, porque nunca falla. Cuando toda otra supuesta solución ha fracasado, siempre queda Dios.